Ella y el mar

Cayó la noche de repente sin dar tiempo a ver cómo el sol se iba. Ella estaba mirando por la ventana abierta de par en par, como tantas otras veces… Escuchaba el sonido del mar y estaba abstracta en sus pensamientos. Una cosa le llevaba a la otra, y la otra a la siguiente, como un sinfín de ideas infinitas conectadas que  sólo en su mente tenían sentido.

Estaba oscuro, pero podía verlo, oírlo y casi podía tocarlo y sintió que necesitaba estar cerca de él.  Entonces sin pensarlo, saltó por la ventana y caminó hasta la orilla. Paso a paso, se fue metiendo en el agua y sintió como las olas acariciaban su cuerpo lentamente de una manera rítmica y tranquila. Sintió paz. El mar se enamoró de ella y se entregó a él.

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Ella y el mar

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