Entradas de Pilar

Iris

Era una noche fría de invierno y las mariposas esperaban el nacimiento de una nueva generación. Estaban alborotadas y nerviosas alrededor de los cinco capullos que custodiaban con cariño. Empezó a nevar, caían unos copos de nieve gigantes  que empezaban a cubrir el bosque con una gran manta blanca. Las mariposas encendieron una hoguera en…

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Una noche

Aquella oscura noche,   la luna nos miraba, se encontraron nuestros rostros, me perdí en tu mirada, con la música de fondo, y una luz encantada, tus ojos brillantes, a los míos deslumbraban, quedarme contigo, para siempre deseaba.

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El tren

Tal vez se irá el tren para no volver. Hay mucha gente en la estación Estoy sola frente al andén ¿Cuál es el destino? No lo sé ¿Cogiste el billete? No, lo olvidé.

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Regálame

Regálame tus días y tus noches Para en días infinitos recoger el sol al atardecer y abrir las ventanas blancas al l amanecer.

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El sueño

Era muy real, como si estuviera sucediendo de verdad. Soñaba una y otra vez lo mismo. Repetidamente, las mismas escenas con la misma secuencia, día tras día. Ella estaba en altamar, sola. Se sentía libre al principio pero conforme iban avanzando los minutos iba sintiéndose más y más pequeña hasta convertirse en un ser diminuto…

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A dónde van

¿ A dónde van las palabras que no te digo, los besos que no te doy, y los te quieros callados ?    

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El banco

Sentimos el abrazo de aquel banco que dejó su soledad para albergarnos. Aquel rincón escondido donde nosotros nacimos, donde grabamos nuestros nombres aún permanece.

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Dame fuerza

Dame fuerza para atravesar desiertos, para nadar mares, para subir montañas, para alcanzar cimas, para romper techos, y saltar vallas. Dame fuerza para vencer a la adversidad, para nunca cesar en el intento, para levantarme veces infinitas, y cuando muera levantarme una última vez para ir contigo.

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La mensajera de besos

Quería darle un beso para decirle todo lo que sentía y las palabras no expresaban pero no sabía cómo entregárselo. Se puso a coger sus besos y colocarlos en una cesta. Y viajó, le dejó besos bajo su almohada, en su coche, en su teléfono, en las calles de la ciudad por las que caminaba,…

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